Del Plan de Acción Feminista a la Declaración de Melbourne

El camino hacia la Declaración de Melbourne

Lo que comenzó como el proceso del Plan de Acción Feminista se convirtió en la Declaración de Melbourne por la igualdad de género, presentada en la WD2026 en Narrm/Melbourne. Construida a través de más de 50 consultas con más de 900 personas de distintas regiones, generaciones y movimientos, la Declaración es ahora un compromiso compartido, abierto a la firma, para reconstruir la forma en que se lleva adelante el trabajo por la igualdad de género.

La Declaración llama a reequilibrar el poder, los recursos y la rendición de cuentas hacia las personas, y a que los Estados, los movimientos, las entidades financiadoras, las instituciones y les aliades actúen conjuntamente por un futuro con justicia de género. Léela, fírmala y úsala.

Participantes en Nepal contribuyendo al proceso de la Declaración de Melbourne

Cómo cobró vida la Declaración

La Declaración se construyó a través de consultas en espacios globales, diálogo con entidades socias y conversaciones colectivas sobre lo que el ecosistema de la igualdad de género necesita ahora.

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Consultas en espacios globales

El proceso comenzó con más de 50 consultas, talleres y conversaciones con entidades socias, activistas, jóvenes líderes, organizaciones y movimientos de distintas regiones.

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Un compromiso compartido presentado en la WD2026

En la WD2026 en Narrm/Melbourne, ese proceso culminó en la Declaración de Melbourne por la igualdad de género: un compromiso compartido, abierto a la firma, para reconstruir la forma en que se lleva adelante el trabajo por la igualdad de género.

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Una herramienta para lo que viene

La Declaración ya se está usando como una herramienta de trabajo para la incidencia, la financiación, la organización, las políticas y la práctica, y como un estándar común para los derechos, los recursos y la rendición de cuentas.

Participantes en la WD2026 contribuyendo a conversaciones colectivas

Quiénes le dieron forma

La fuerza de la Declaración viene de la diversidad de personas y organizaciones que la escribieron: sociedad civil, movimientos feministas, jóvenes líderes, donantes, gobiernos, personas investigadoras, activistas, instituciones y aliades comprometides con los valores feministas y la justicia de género.

Su propósito no es reemplazar las agendas de los movimientos, sino crear un compromiso compartido que pueda llevarse a estrategias, decisiones de financiación, prioridades de incidencia, procesos de organización y colaboraciones intersectoriales.

Llevarla adelante

Respalda la Declaración de Melbourne, compártela con tus redes de contactos y úsala para avanzar los derechos, los recursos y la rendición de cuentas en tu propio trabajo.

Firmar la Declaración